0

Relato corto: Los doce lo siento de Kassfinol

Share

Relato corto – Género: Drama

Autora: Kassfinol – Todos los derechos reservados

Carla, estaba sentada cerca de la mesa del comedor, mirando hacia la nada, dispersa en sus propios pensamientos. Apenas escuchó cuando el timbre comenzó a sonar.

Con los movimientos lentos que hace poco la caracterizaban, se levantó y fue hacia la ventana para ver quién era… Era el cartero.

Su suspiro se pudo escuchar en la solitaria sala, no se imaginaba quién podría haberle escrito.

Abrió la puerta y forzó su sonrisa al desconocido.

—Buenos días, señorita —la saludó le hombre al sentir que el silencio se hizo incómodo.— ¿Usted es la señorita Carla Almarza?

—Sí —contestó sin ánimos de mantener una conversación.

—Por favor, firme aquí —le entregó una carta, y luego firmó el papel correspondiente del recibido.

—Gracias —musitó y cerró la puerta detrás de sí.

Para su sorpresa, la carta decía en el sobre: “Para mi Carla”.

Cuando leyó la frase, sus manos comenzaron a temblar y debió sentarse por que la sala comenzó a darle vueltas. Estaba tan impresionada que el sonido de su corazón retumbaba en su oído.

Lo abrió con rapidez cuidando de no romper la hoja en su interior. Estaba tan nerviosa que las letras por un momento parecieron ser simples garabatos sobre el papel. Debió concentrarse para poder entender lo que decía, luego de uno, dos, tres intentos, logró comprender las palabras escritas:

“Mis doce lo siento”:

1.- Carla, quiero que sepas que extrañar, amar y pensar en ti nunca me fue suficiente; y no es debido a que también lo hicieras por mi… sé que fue recíproco, pero una relación de pareja necesita más que eso. Más aun cuando ya no estamos juntos.

2.- Sé que siempre fui un egoísta, que te desgasté hasta los extremos por mi mal comportamiento.

3.- Quiero que entiendas que el problema siempre fui yo, nunca fuiste tú, tu amor  fue incondicional, apasionado, comprensivo… Ahora entiendo que yo no merecía tanto y que tú nunca debiste tener tan poco. 

4.- Mereces a un hombre que sea fuerte para soportar las exigencias de la vida. 

5.- Nunca fue justo que alguien como tú, viviera y se enamorara de alguien como yo. Busca a alguien que te represente y que siempre dé más de lo recibido.

6.- Acepto que te quedé grande, que no pude ser suficiente, que la intensidad de lo que sentías no era acorde a mi manera tan estúpida de amar o de dejarme invadir por los problemas, siempre fui un saboteador de nuestra felicidad… o mejor dicho, de la tuya… ¡Maldita sea, de los dos! Porque yo sí te amé, o al menos creí que lo hacía, pero no logré avanzar, y me dejé arrastrar por mis demonios. 

7.- Si te hubiera amado, como mínimo para corresponderte, no habría hecho lo que hice.

8.- Supongo que debo pedirte perdón, pero sé que no lo necesitas para seguir adelante… No te preocupes si aún no lo has hecho, te conozco, sé que podrás continuar.

9.- Fui tan cobarde que no me despedí, no era lo adecuado. No quería comprometer las circunstancias de mi partida. Recuerda, soy un maldito egoísta.

10.- Aun y siendo tres, aquella tampoco fue suficiente, porque nunca es suficiente cuando no se siente amor respetuoso por los sentimientos de una persona.

11.- Tú fuiste para mí un gran amor que no pude apreciar hasta que fue demasiado tarde; y yo para ti fui solo una gran equivocación.

12.-Creíste que podría cambiar y que podría darte más, pero nadie te puede dar lo que no tiene  por dentro.

Sé que no todo fue malo, de esto aprendí que se puede amar de maneras distintas, que cada amor es único, aun y cuando el amor se compare solo entre dos.

Sé que esta carta te dolerá como nada, pero necesitaba que te terminaras de romper, porque solo cuando tocas fondo es que tienes un solo camino… “subir y avanzar”; sé que podrás conseguir el valor de comenzar de nuevo. Debes continuar, por eso debes dejar de llorar y de hacerte cuenta que aún sigo en tu vida… Yo no voy a volver, no puedo, eso jamás va a ocurrir, fui como un cáncer en tu vida. Una enfermedad que pudrió parte de tu tiempo y sentimientos.

Sé que ambos intentamos que funcionara, pero mi ser, mis decisiones, mi estupidez y arrogancia arruinaron todo.

Este fue el motivo de esta carta… despedirme. Que sepas con exactitud lo que pensé al final de todo lo ocurrido entre nosotros, pero nada de eso consiguió ser un ancla para quedarme”. 

Carla soltó la hoja sobre la mesa, no sin antes arrugarla aun con las manos temblorosas; tomó aire, una, dos veces, intentando calmar el dolor punzante que sentía en su pecho. Fue inevitable aguantar el llanto.

—Como duele amar a este maldito egoísta —se secó las lágrimas con más fuerza de la necesaria, pues comenzaba a sentir rabia y frustración. —¡Ya empezaba a olvidarte y se te ocurrió enviarme una carta un año después de tu muerte! —le gritó a la nada, como si él pudiera escucharla, recordando por millonésima vez como lo encontró muerto, con su cuerpo inerte guindado del techo del cuarto que tantas veces fue testigo de su sexo descontrolado. —No, yo sé que no solo fue tu culpa, porque yo elegí, y lo hice mal. —musitó intentando calmarse.

Ese día no pudo reponerse, pero la carta la leyó a diario hasta que se sintió con fuerza para volver a elegir.

Kassfinol

 Una carta… para leer eso que siempre quisimos que nos dijeran, pero el idiota que amábamos jamás lo hizo.

Doce “los siento”, que podrían aliviar el corazón de muchas, podemos ser como Carla, leer la carta; y somatizar… curarnos el alma, para así poder seguir adelante esperando que el tiempo resguarde nuestra alma y cure nuestros sentimientos.

Nunca es tarde para comenzar, pero es necesario estar curadas para amar sin dolor, sin miedos, y avanzar de forma positiva, sin buscar culpables, ni reprimir a inocentes.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *