Reseña de: Esperando el diluvio de F. Esquivel


Título: Esperando el Diluvio

Autor: F. Esquivel 

Género: Ficción

Editorial: Publicación Independiente

Heinrich Himmler, en pleno apogeo de la guerra, reúne a dos importantes científicos porque quiere urgentemente desarrollar dos proyectos: el supersoldado y la esterilización masiva. Objetivos que pone en manos de los doctores Max Volmer y Carl Voegle.

Ya derrotado el Tercer Reich, ambos científicos son llevados a Rusia para realizar el trabajo. Durante ese tiempo, Voegle casualmente descubre una enzima que, suministrada a las personas, provoca efectos inesperados. Este descubrimiento fue desechado por Stalin, pero, sin embargo, fue guardado por la KGB.

Después de la Crisis de los Misiles en CubaKruchov se lo ofrece a Castro, quien, a su vez, al ver que Chávez es retirado momentáneamente del poder por un golpe de Estado, se lo entrega a este para poder así recuperar su posición en Venezuela.

Las consecuencias provocadas por su descubrimiento convierten a Voegle en un hombre atormentado y sin Dios que solo espera entregar su alma a la oscuridad, no sin antes darle a conocer su historia al periodista Dan Gobbie.

Hola, lectores. Hoy quiero hablarles de un libro que no se anda con rodeos ni con historias simples. Esperando el diluvio es de esas obras que te hacen pensar: “Ok, aquí hay algo grande… y voy a necesitar café para seguirle el ritmo”.

Desde el primer capítulo, se siente la ambición narrativa. No es una historia que se lea de una sentada ni que te lo deje todo servido; más bien, te invita a recorrer décadas, a viajar de un rincón del mundo a otro y a unir piezas de un rompecabezas histórico que no se revela de inmediato.

Pasar de Nueva York en el 2015 a El Kremlin en 1941 y después a La Habana… eso no lo hace cualquiera. El autor juega con distintos escenarios y épocas para mostrarnos cómo ciertos conflictos —los políticos, los humanos, los eternos— siguen repitiéndose bajo distintos disfraces. Si disfrutas de la ficción histórica con un toque contemporáneo, aquí vas a encontrar una mina de detalles que te hará viajar sin moverte del sofá.

Solo con los títulos de las secciones (“La bota de hierro” o “La droga de la esclavitud”) ya sabes que este libro no le teme a nada. Habla de control, manipulación y poder, no de manera ligera, sino profunda. No busca entretenerte con luces de colores, sino hacerte mirar de frente esas partes incómodas de la historia (y de nosotros mismos) que preferimos ignorar.

El invierno de 1941 se siente gélido, y la primavera de 2015 respira caos y movimiento. El autor logra que cada época tenga su propio pulso, su propio clima emocional. Y eso es un gran punto a favor: cuando una historia te hace “sentir” el tiempo, no solo leerlo, sabes que estás ante una pluma con intención.

Sí, es fascinante viajar entre guerras, gobiernos y décadas, pero hay que admitir que al principio puede costar engancharse. Los cambios de escenario son tan abruptos que necesitas un par de capítulos para entender hacia dónde te lleva el autor. Pero si eres paciente, las piezas empiezan a encajar, y ahí es cuando todo cobra sentido.

No es una historia ligera. Si buscas acción constante y tramas lineales, puede que esta no sea tu lectura ideal. Aquí lo importante no es la velocidad, sino la reflexión. El libro quiere que pienses, que conectes ideas, que veas cómo el pasado y el presente dialogan (y se contradicen). Es más una experiencia intelectual que una carrera de emociones rápidas.

En resumen, Esperando el diluvio es una obra que desafía al lector. Te exige atención, pero también te recompensa con una historia ambiciosa, bien documentada y profundamente humana.

Si te gustan las novelas que se arriesgan, que tocan temas incómodos y que te dejan pensando en lo que somos como sociedad, este libro merece un lugar en tu estantería.

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