Reseña del libro: La Nave de la Eternidad y El Dios Olvidado de F. Esquivel


Título: La Nave de la Eternidad y el Dios Olvidado

Autor: F. Esquivel 

Género: Ficción – No Ficción

Editorial: Publicación Independiente

La Nave de la Eternidad

El profeta Enoc, padre de Matusalén y abuelo de Noé, fue el primer humano abducido que viajó con los luminosos en una nave estelar. Los luminosos, seres inmortales, habían ido, durante millones de años, manipulando el ADN de una raza de homínidos, dándoles inteligencia y alma. Conoció a los doscientos custodios que habían engendrado hijos, con mujeres humanas, llamados nefilin. Y castigados por tal abominación fueron condenados a la oscuridad eterna y los nefilin destruidos con el diluvioEnoc fue el único humano que trascendió viajando con un arcángel sin morir a la presencia del Gran Espíritu.

El Dios Olvidado

Astreo, hijo de Sileno, padre de todos los sátiros y mano derecha del dios DionisoAstreodios menor, tiene el poder de transformarse en humano y lo hace como Ptolomeo, el primer general de Alejandro y mejor amigo. Todos los dioses griegos han sido expulsados del planeta Tierra por los luminosos. Solo Astreo permanece escondido como un dios olvidado. Por su gran admiración hacia Alejandro, ha decidido que muera en el cénit de su grandeza y que sea recordado por los humanos como un dios.

Hola, mis queridos lectores, ¿cómo están? Hoy les traigo una historia que no se queda en la superficie. La Nave de la Eternidad y El Dios Olvidado, del autor F. Esquivel, no es un libro para pasar el rato con una taza de café y un par de páginas antes de dormir. Es una obra que exige, provoca y hace pensar.

Desde el principio, el autor deja claro que no está escribiendo para todo el mundo. Si eres de los que nunca dudan de su dios o de los que prefieren lecturas suaves, este libro probablemente te sacará de tu zona de confort. Pero si disfrutas de la ciencia ficción con profundidad filosófica y te gusta cuestionar la existencia misma, entonces aquí vas a encontrar un viaje que vale la pena.

El libro está dividido en dos relatos que se entrelazan de una forma curiosa y poderosa.

La primera parte, La Nave de la Eternidad, nos lleva a una escala cósmica donde existen los llamados “seres luminosos”: entidades que viajan por el universo en una nave impulsada por energía oscura y que, según la historia, fueron quienes modificaron el ADN de los homínidos para dar origen a la inteligencia y el alma humana.

Sí, suena enorme, y lo es. Es una lectura que mezcla ciencia ficción y espiritualidad de una manera muy particular, casi como si Arthur C. Clarke se sentara a filosofar con Nietzsche en una cafetería del futuro.

A través de un diálogo entre un maestro y su discípulo, el autor nos hace pensar sobre temas como el libre albedrío, el bien y el mal, la violencia humana y esa eterna lucha entre la luz y la oscuridad que todos llevamos dentro.

Luego llega El Dios Olvidado, y aquí todo cambia. Pasamos del espacio infinito al terreno de los mitos antiguos. Conocemos a Astreo, un sátiro hijo de Sileno, que termina mezclándose con la historia humana al convertirse en Ptolomeo, general de Alejandro Magno.
El contraste entre los dioses griegos y los “seres de luz” que los expulsan del planeta es, por decirlo suavemente, una jugada audaz. Esta segunda parte combina historia, mitología y crítica social con una fuerza que no deja indiferente.

  • La valentía de la propuesta. Es un libro que no busca complacer, sino desafiar. Te lanza preguntas incómodas sobre la creación, la fe y la humanidad.
  • La riqueza de su universo. Los detalles sobre los luminosos, los agujeros negros y el “Salón de las Almas” son visualmente poderosos.
  • El contraste de tonos. Pasar de lo cósmico a lo terrenal, de lo espiritual a lo carnal, puede ser abrumador… pero también fascinante si te dejas llevar.

No es una lectura ligera. La primera parte se siente más como un ensayo filosófico disfrazado de diálogo, lo que puede ralentizar el ritmo. Y el lenguaje, en especial las descripciones del cuerpo humano y de los excesos de los sátiros, puede resultar fuerte o incómodo para algunos lectores.
Pero hay que reconocer algo: esas escenas no están ahí por morbo, sino para mostrar el contraste brutal entre lo divino y lo humano, entre lo puro y lo corrupto.

La Nave de la Eternidad y El Dios Olvidado es una novela que exige del lector. No solo por su densidad, sino por su manera de poner en duda lo que creemos saber sobre el origen, la fe y la moral. Es una historia filosófica, atrevida y, sobre todo, muy humana, aunque hable de seres que nos superan.

Si te gustan los libros que te hacen pensar más allá de lo evidente, este puede ser tu próximo desafío literario.

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Y si te animas a leerlo, cuéntame después qué parte te hizo dudar más: ¿la divina o la humana?

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