Reseña del libro: «Mi viaje resiliente +60: De un infarto a escritor y deportista» de Alejandro Borges

Título: Mi viaje resiliente +60: De un infarto a escritor y deportista 

Autor: Alejandro Borges

Género: Autobiografía – Desarrollo personal

Editorial: Editorial Letra Minúscula

UN TESTIMONIO AUTOBIOGRÁFICO DE RESILIENCIA, HUMOR Y RENACIMIENTO DESPUÉS DE LOS 60

Tras sobrevivir a un infarto que lo enfrentó cara a cara con la muerte, Alejandro descubre que la verdadera batalla apenas comienza. A la fragilidad del cuerpo se suman el silencio, la incertidumbre y el estigma de la jubilación, una etapa que amenaza con volverlo invisible. Pero, en lugar de aceptar un papel secundario, decide transformar su vida y convertirse en el dueño de su tiempo.

A través de crónicas cargadas de humor ácido, vulnerabilidad y una honestidad sin concesiones, el autor relata su paso de «pasivo» a escritor resiliente. En ese camino tendrá que recuperar su cuerpo mediante el deporte, enfrentarse a los implacables buitres del algoritmo y construir, palabra a palabra, su propio refugio creativo.

  • Una segunda oportunidad después de rozar la muerte.
  • La lucha contra los prejuicios de la edad y la jubilación.
  • El poder de la escritura y el deporte para reconstruirse.

Mi viaje resiliente +60 no es únicamente un libro de superación: es un manifiesto de rebeldía para quienes se niegan a desaparecer del escenario de su propia vida.

Una lectura inspiradora para amantes de las memorias personales, el crecimiento emocional y las historias reales de transformación. Porque cumplir 60 no marca el final del camino, sino el comienzo de una nueva y vibrante conquista.

Mi viaje resiliente +60 me sorprendió porque esperaba encontrar el típico libro de superación que te dice cómo deberías vivir, y Alejandro Borges hace casi lo contrario: cuenta cómo vivió él, cómo se equivocó, cómo se asustó y cómo volvió a empezar. Esa diferencia es importante. Aquí no hay un gurú dando lecciones desde una posición cómoda, sino un hombre que comienza su relato después de un infarto y que reconoce desde el principio que la recuperación física fue solo una parte del problema.

Lo que viene después tiene bastante que ver con algo de lo que se habla menos: qué ocurre cuando una persona deja de trabajar y siente que la sociedad empieza a considerarla «pasiva». El verdadero adversario del libro no es únicamente la enfermedad, sino la idea de que cumplir cierta edad equivale a retirarse también de la vida. Borges se rebela abiertamente contra eso y lo hace con bastante mala leche, humor y una energía contagiosa.

Me gustó especialmente que no construya una imagen heroica de sí mismo. Cuenta que tuvo miedo al volver a hacer deporte, que cayó en una estafa digital, que lloró cuando perdió horas de trabajo construyendo su página web, que no entendía muchas herramientas y que tuvo que aprender desde cero. Esa vulnerabilidad hace que los logros posteriores tengan más peso.

Uno de los mejores símbolos del libro es el altillo donde escribe. Lo convierte en una especie de territorio propio: un lugar al que sube dejando atrás la vida anterior. Allí aparece el nuevo Alejandro, el que se impone escribir, estudiar y construir una identidad que ya no depende de un empleo. La escritura no aparece como hobby para matar el tiempo, sino como una forma de volver a sentirse activo.

También me resultó interesante la relación entre cuerpo y mente. Después del infarto no se entrega al sedentarismo: camina, vuelve a entrenar, utiliza bicicleta y pesas, siempre dentro de los límites que describe haber recibido de su cardióloga. La pulsera que controla sus pulsaciones termina teniendo casi valor emocional porque durante las primeras noches después del episodio cardíaco le ofrece una sensación de seguridad.

El tono evita que todo esto resulte solemne. Borges utiliza expresiones rioplatenses, se ríe de sí mismo y puede pasar de una reflexión seria a una imagen bastante cómica en pocas líneas. Esa mezcla funciona porque la resiliencia que propone no es épica: es bastante doméstica, hecha de botones que no funcionan, páginas web que se rompen, llamadas incómodas, caminatas y pequeños triunfos.

El tramo de la playa y los libros me pareció especialmente representativo. Un hombre de más de sesenta años cargando ejemplares bajo el sol y ofreciéndolos a desconocidos puede parecer una escena menor, pero resume bastante bien el libro: exponerse al rechazo, hacer algo que produce vergüenza y descubrir que la recompensa puede estar en la conexión con otra persona.

Mi viaje resiliente +60 no me parece un manual para envejecer bien. Es algo más interesante: el testimonio de alguien que se niega a aceptar que una etapa de la vida venga con un papel ya escrito. Y ahí es donde puede conectar incluso con lectores mucho más jóvenes.

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