Relato corto: Cazador cazado

Relato corto cazador cazado de kassfinol

Título: Cazador cazado

Autora: Kassfinol

Todos los derechos reservados

Género: Romance paranormal – Drama


—Mejor cierra la boca… ¿no entiendes la situación?… nos van a encontrar en este condenado bosque si sigues hablando —Nicol estaba bastante preocupado por la circunstancia.

—Habla por ti mismo, yo quiero que nos vean, hasta donde sé, decido por mí misma —Alexandra estaba fastidiada por el hecho de tener que esconderse. Ella creía saber lo que quería.

—Maldición, eres una terca, conmigo te podrá ir mejor… en definitiva me largo de aquí, eres un estorbo para mí en esta fuga —Nicol hizo silencio abrupto,  al escuchar el sonido de las ramas. Estaba seguro que había alguien o algo cerca de ellos.

Alexandra sintió miedo por lo que le deparaba. Al volver a escuchar el sonido, gesticuló para que Nicol pudiera entenderla: “Ya nos encontró, Dios mío no quiero morir por traidora, todo esto es tu culpa”; Nicol la miró con mala cara, ignorándola y alzó la cabeza para ver si aún estaban en su búsqueda.

Era de esperarse, un gran lobo gris con negro miraba hacia donde ellos estaban, con unos dientes filosos, expuestos, este parecía sonreírle. En cuanto avistó al enemigo, entendió que fue mala idea haberse encaprichado con la condenada humana llamada Alexandra.

A la hora de la verdad, ella deseaba convertirse en una mujer lobo, era por eso que estaba allí y les servía.

El haberla hipnotizado y traído hasta aquí había sido un gran error… había cagado su plan de poder escapar. Deseaba convertirla y hacerla suya a como diera lugar. Pero estaba más que claro que debió solo hipnotizarla para que le abriera la puerta de la jaula embrujada donde lo tenían encerrado y luego huir solo.

De nada había servido sentirse privilegiado ante el evidente error de estos burros lincantropos, al usar a una humana para alimentarlo y mantenerlo con vida, si al final estaría como en el principio, siendo perseguido por los enemigos de su raza… aunque primero muerto antes de decir dónde tenía su clan escondida a la princesa de los lobos.

El gruñido del lobo lo sacó de sus pensamientos. Al ver que este lo miraba fijamente, se levantó del muro de tierra y hojas que lo escondía, diciéndole con arrogancia y satisfacción al saber que era una pieza clave que no podían eliminar:

—Vas a tener que dejarme en paz o asesinarme. Pero puedes tener por seguro que a ese sucio lugar, no volveré —Nicol tenía sus dientes expuestos mostrando su naturaleza vampírica.

Recibió un gruñido en respuesta.

—Maldita sea, me piensa asesinar este desgraciado perro mojado —susurró Nicol, agarrando a Alexandra por el cabello, levantándola para poderla dejar a la vista del lobo, está a su vez soltaba gritos de dolor ante el maltrato de su captor —Si te acercas le romperé el cuello— el lobo dejó de acercarse, pero luego lo reconsideró porque continuó avanzando hacia donde él se encontraba, estaba claro que en cualquier momento atacaría.

—Lo siento bonita, si no eres mía, tampoco serás uno de ellos… además no moriré solo— esas fueron las últimas palabras que escuchó Alexandra antes de morir en brazos de Nicol porque este le partió el cuello.

De inmediato se escuchó el aullido de dolor del lobo, frustrado e impresionado por la muerte de la mujer, que él había decidido convertir para convivir con ella. La cara de asombro de Nicol era difícil de ocultar, tampoco esperaba esa reacción de su enemigo. Se había dado cuenta que el objetivo de este lobo no era él, sino la chica. Ahora sí que la había cagado, eso le pasaba por no preguntar antes de actuar.

Ante el dolor incontrolable por la pérdida, el lobo brincó hacia el vampiro para intentar vengar la muerte de la chica de quien se había enamorado.

Entre mordiscos, golpes fuertes y estruendos… el vampiro terminó muriendo por segunda vez, bajo la mandíbula de aquel gran lobo, que también actuó impulsivamente, ya que él mismo sabía que el vampiro Nicol, hermano del Rey de los vampiros, era el único que podía dar con el paradero de su querida princesa… ya todo estaba hecho… no importaba su error, más adelante resolvería qué decirle, bajo una creíble mentira, al Rey de su raza.

Su vida a partir de hoy sería una autentica muerte, no podría enamorarse en siglos y tendría que vivir con este error ante su reino y su linaje para siempre.

Fin

Kassfinol

“Actuar por conveniencia e impulsos es de humanos, morir dos veces por un error solo les pasa a los inmortales… recordemos queridos lectores… que solo somos unos sencillos mortales”


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